Con tu partida se empezaron a perder pequeños objetos, una navaja, un libro, de a pocos se fueron perdiendo, imagino que mucha gente quería conservar un objeto tuyo, y a la larga, quien soy yo para juzgarlos si me aferro a todo lo inefable para convencerme de que sigues conmigo, insisto en sentir tu calor en un arcoiris o tu mirada en la luna llena, quien soy yo para juzgar si gustosa hibuera enterrado todo mi cuerpo junto al tuyo.

 Tal vez yo también morí un poco ese día, tal vez, en esa fosa se fue una parte de mí y ahora debo renacer, con un alma diferente, con una partecita menos, tiene sentido que me cueste seguir, si es renacer de nuevo en un mundo con tus recuerdos e ideas pero sin tu voz y con tantas preguntas en mi cabeza. Me cuesta no recordarte hasta en los momentos de éxtasis, hay muchas cosas que me recuerdan a ti y tan pocas en las que te puedo sentir.

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